Subes, eliges formato y descargas. Aquí te contamos lo que pasa por el camino: quién convierte tu archivo, cuánto tiempo se guarda y todo lo que puedes hacer con el resultado.
Suelta hasta 500MB por archivo. Cada uno aparece al momento en tu lista con su barra de progreso, y viaja cifrado desde el primer segundo.
Tú solo eliges el formato de salida. De encontrar el motor adecuado —hay cinco, cada uno experto en lo suyo— nos encargamos nosotros.
Da igual la combinación que necesites: si el formato está en el catálogo, lo convertimos.
Descarga tus archivos de uno en uno o todos juntos en un ZIP. Y si son para otra persona, crea un enlace de descarga y compártelo con quien quieras.
Esto es exactamente lo que pasa con tu archivo desde que lo sueltas hasta que deja de existir. Ni más, ni menos.
Tu archivo sube cifrado y se guarda cifrado. Ni siquiera nosotros podemos abrirlo.
Su motor lo procesa en un espacio aislado y, en cuanto hay resultado, el original se elimina.
El resultado se borra a los 14 días, y lo que subes sin convertir a las 24 horas. No guardamos ninguna copia.
Dentro de esos 14 días mandas tú: carpetas, enlaces con contraseña y borrado inmediato cuando quieras.
La mayoría, segundos. Los documentos y las imágenes suelen estar al momento; los vídeos largos tardan unos minutos, porque los movemos a una cola con más músculo para que no frenen al resto.
Arrastra uno y en unos segundos lo tienes convertido.